Se habla muchas veces de la
formación integral que deben recibir nuestros alumnos pero es de todos
sabido que en la mayoría de las escuelas consideran esta simplemente como un
mero aprendizaje de contenidos. No se considera al niño como un
interlocutor activo que nos aporta su identidad, su historia, sus
conocimientos; en definitiva: su vida. No se tiene en cuenta que son personas
que piensan, que tienen sentimientos, que actúan, que se sienten parte del
mundo desde el momento que nacen, que buscan explicaciones y construyen
teorías, que descubren a los demás y los necesitan para conocer, para querer y
quererse.
Sin tener en cuenta todos estos
aspectos es imposible que se dé un verdadero aprendizaje significativo,
el conocimiento de uno mismo, de las propias emociones y de su regulación
y el establecimiento de relaciones personales empáticas y constructivas con los
demás se tiene que realizar conjuntamente con la formación racional.
Por todo esto, es necesario que en
las escuelas se ponga en práctica la Educación Emocional. El área de Lengua y
Literatura puede contribuir organizando por ejemplo, Talleres de creación
literaria en los que los alumnos usen el lenguaje para representar y recrear la
realidad, expresen sus sentimientos, emociones, vivencias, etc. de una manera
propia, personal y exclusiva. Con esta propuesta, se fomentará además la
adquisición de la competencia comunicativa de nuestro alumnado.
El siguiente vídeo muestra el
ejemplo de un colegio en el que se está trabajando ya la Inteligencia
Emocional. Además, explica la importancia de trabajarla y se dan propuestas de
cómo hacerlo.
¡Espero que os guste el vídeo y os
haga reflexionar!
Grupo 3.
Realizado por: Consuelo Reche García.
Realizado por: Consuelo Reche García.