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jueves, 31 de octubre de 2013

Libro o película

“- ¿Alguno de vosotros ha leído esta obra?
   - No, yo he visto la película.”

Esta respuesta tan simple y tan escuchada en las aulas de Primaria, oculta tras de sí un aspecto que debemos tener en cuenta: los alumnos están interpretando que la película refleja, fielmente, los contenidos de dicha obra; por lo que, consecuentemente, nunca tendrán interés por leerla.

Para muchos puede que esta situación no les resulte relevante, al considerar que no hay necesidad de leer una obra adaptada cinematográficamente, cuando existe la posibilidad de leer otras que no lo están.

Sin embargo, si actuamos de ese modo estaremos cometiendo un gravísimo error ya que estaremos alejando a nuestros alumnos de su formación literaria. Pues existe una versión cinematográfica de la gran mayoría de las obras que pertenecen al canon literario. Por tanto, al no leerlas se estarían desaprovechando magníficas oportunidades de aprender y de enriquecerse a través de estos clásicos.

Por tanto, si pretendemos fomentar la competencia literaria, será necesario despertar en nuestros alumnos la curiosidad y el interés de leer un libro, a pesar de que ya hayan visto su adaptación cinematográfica.

A simple vista puede resultar un auténtico reto. Pero considero que se puede lograr por medio de analogías que les permitan comprender y valorar de una manera crítica que no es lo mismo que te cuenten una historia que leerla personalmente.

Una manera de ejemplificar esta situación, aproximándonos a la realidad de los alumnos, sería preguntándoles qué les gustaría más, si ir a un parque de atracciones o por el contrario, ver un vídeo del parque de atracciones. 

Así pues, mediante este planteamiento se podría establecer un pequeño debate sobre las diferencias que pueden existir entre experimentar de primera mano una situación o que alguien nos lo transmita. 

De ese modo, las conclusiones a las que llegasen se podrían extrapolar al tema que nos ocupa, es decir, a las obras literarias y a sus adaptaciones cinematográficas; pues como docentes, debemos hacer hincapié en que la verdadera aventura se vive y experimenta a través de un libro pero no a través de su reflejo.


Grupo 3
Realizado por: Tania Orts

El uso de las TIC


¡Hola de nuevo, compañeros!

Aprovechando esto últimos días en los que podemos aprovechar para hacer algunas aportaciones en nuestro blog, he decidido dedicar esta entrada a las TIC.

Como todos sabemos, durante estos años de enseñanza, muchos compañeros, e incluso yo, hemos hecho actividades en las cuales era preciso el uso de los ordenadores como apoyo o soportes y hemos dicho que estábamos tratando las TIC y, como era de esperar, estábamos equivocados.

Según comenta el conferenciante que os ofrezco más adelante, los docentes pasamos por diversas fases y, en este momento, estamos en la Segunda: Adopción. Ésta consiste en hacer lo mismo que hacían y hacen otros maestros sin ordenadores, por ejemplo: emplear el proyector y una presentación PowerPoint  como una pizarra. En definitiva, se usa la tecnología pero no hay innovación.

Y como vale más una imagen que mil palabras, os recomiendo este vídeo que es muy interesante. Trata sobre aquello que deberían ser las TIC, empleando definiciones, en las aulas y diferentes estrategias didácticas para trabajar las competencias digitales.

El vídeo tiene un tiempo algo extenso, pero os lo recomiendo enormemente y os animo a que lo veáis. Este pertenece al IV Congreso Regional de Educación.



Grupo 3.
Realizado por: Javier Rosique.

Seamos expertos

Los maestros de educación primaria poseemos unos conocimientos generales sobre cada una de las áreas del currículo. Como profesionales y miembros de la comunidad educativa tenemos un compromiso con los niños y con la sociedad. Por consiguiente, es imprescindible no dar por concluida nuestra formación académica bajo ningún concepto. Constantemente, deberemos renovar y ampliar nuestros conocimientos para tratar de especializarnos en cada una de las áreas que vamos a impartir. Pues cuanto mayor sea nuestro dominio en un campo, claramente, estaremos más cualificados para enseñarlo.

Teniendo esto en cuenta y ciñéndonos al área de Lengua y Literatura, se podrían destacar diversos aspectos y contenidos sobre los que nos podríamos especializar. Concretamente, quisiera señalar la posibilidad de especializarnos en una competencia que, generalmente, ya se considera dominada; ésta viendo siendo la siguiente: la competencia escrita.

Desde mi punto de vista, para lograr el dominio de dicha competencia, por una parte, resulta esencial adentrarse y sumergirse en el mundo de la lectura, para poder explorar y leer todo tipo de textos: literarios, académicos, científicos…Pues de ese modo, podremos impregnarnos de diferentes estilos discursivos que nos permitirán enriquecer nuestras composiciones escritas. Y por otra parte, es fundamental que desarrollemos un hábito para escribir, ya que con la práctica toda destreza se mejora.

No obstante, quisiera hacer constar que también existen manuales de escritura que nos pueden resultar útiles, en cierta medida. Pues en ocasiones nos pueden orientar sobre cómo mejorar nuestros escritos.

Así pues, como manual de redacción os recomiendo, particularmente, La cocina de la escritura de Daniel Cassany. Dado que a través de sus capítulos, se puede observar y valorar todos aquellos aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de elaborar un texto, para tratar de garantizar una comunicación eficaz entre el receptor y el emisor.

Además, esta obra ofrece una gran variedad de consejos y recursos que permiten reflexionar, constantemente, sobre cómo se puede elaborar un escrito y sobre los beneficios personales que se pueden derivar de la escritura.

Por último, debo señalar que este manual resulta interesante ya que todas las recomendaciones que figuran en éste, nos pueden servir de guía para indicarle a un alumno cómo puede mejorar sus escritos.




Grupo 3
Realizado por: Tania Orts

miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Quién será el mejor?


La evaluación.

El mayor enemigo de los estudiantes. Y aunque no lo parezca, también de los docentes.

En la carrera nos enseñan a efectuar una evaluación sumativa, a valorar el proceso y tener en cuenta el progreso del alumnado.

En los colegios, nos imponen una evaluación final, con una calificación determinada.

Y nosotros como futuros docentes nos encontramos en medio.

¿Qué debemos hacer?

Somos conscientes de que el esfuerzo y el proceso es mucho más importante que el resultado final. Y aun así, debemos hacer mención a este resultado. Pero más problemático aun es el hecho de que cada alumno es diferente, y cada uno debería ser evaluado de una manera, pero en la práctica pocos son los casos en los que esta regla se cumple.

Sí, supongo que ante este hecho, todos afirmaréis que está en nuestras manos cambiar esto. Y yo estaré de acuerdo con vosotros.

Pero, ¿no creéis que tenemos que cambiar demasiadas cosas?

La metodología, las actividades, los enfoques, los recursos, la práctica, la evaluación, las programaciones…

En fin, una cantidad demasiado ingente de cambios para la poca gente que está dispuesta a intentar llevarlos a cabo en la realidad.


Por desgracia, hasta que consigamos concienciar a más docentes de la necesidad de cambios y nosotros podamos luchar en las aulas por ellos, esto es lo que nos encontraremos:


Grupo 3.
Realizado por: Valeria Raserón.

¿Una unidad didáctica es realmente determinante?

En la universidad nos han repetido, una y mil veces, que a la hora de diseñar una unidad didáctica es imprescindible, por una parte, plantear unos objetivos, unos contenidos y unos criterios de evaluación claros y concisos. Y por otra parte, especificar el tipo de metodología a emplear, las actividades a desarrollar, así como, los instrumentos de evaluación a utilizar. Sin la menor duda, se trata de una lección que hemos aprendido; prueba de ello, son las unidades didácticas que hemos diseñado en esta área.

Ahora bien, aunque todas las unidades comparten la misma estructura, obviamente, no todas se han desarrollado de igual modo. Por tanto, en ocasiones se puede detectar como alguna de éstas, por su planteamiento, puede resultar, en mayor o menor medida, idónea para lograr un aprendizaje significativo.

No obstante, no nos engañemos. Seamos conscientes, en todo momento, que la estructura de una unidad didáctica no garantiza que el proceso de enseñanza-aprendizaje resulte, más o menos, significativo. Esa responsabilidad recae sobre nosotros mismos.

Algunos pueden ser auténticos genios programando y diseñando unidades. Pero esa habilidad no lo es todo, ni mucho menos. Porque si no se tiene la capacidad para comunicar y transmitir conocimientos, si no se tiene pasión cuando se enseña, sino se cree en lo que se enseña, por muy excelente que pueda resultar una unidad didáctica, el aprendizaje está condenado al fracaso.

Por esta misma razón, aunque en el planteamiento de una unidad se puedan detectar ciertos errores, ésto no implica que el docente esté menos cualificado que el resto. Su cualificación se demostrará, realmente, durante el desarrollo de las clases. Ya que será entonces, cuando se podrá observar y valorar si es capaz de detectar los errores que se habían cometido en el diseño y si tiene la capacidad de reaccionar modificándolos. 



Grupo 3
Realizado por: Tania Orts

martes, 29 de octubre de 2013

La literatura y los alumnos

La enseñanza de la literatura resulta un aprendizaje tedioso y absurdo para la gran mayoría de los alumnos. Esta visión de la literatura evidencia, claramente, que el proceso de enseñanza-aprendizaje no está resultando significativo. Por tanto, si pretendemos que esta situación cambie, es necesario que busquemos y reflexionemos sobre nuevas formas de actuar.

Así pues, partiendo de esta idea, he encontrado interesante y enriquecedor exponer, seguidamente, el enfoque didáctico que Daniel Cassany planteó sobre este tema en en una de sus conferencias.

En primer lugar, Cassany propone establecer una conexión entre el mundo literario y el mundo del alumnado; dos mundos tan distantes pero tan cercanos a la vez. Pues tal y como comenta a través de su conferencia, debemos ser conscientes de que los alumnos son lectores y escritores de un clase de literatura; la que ellos mismos componen a través de sus escritos.

Por ello, insta a los docentes a conocer y a analizar la literatura que pueden llegar a crear los estudiantes fuera de la ley; fuera del sistema educativo. Es decir, pretende que nos percatemos y valoremos qué escriben y qué leen nuestros alumnos cuando son libres de dejar volar su imaginación y su creatividad ya que no tienen unas directrices a seguir.

Pues a través de estas composiciones, se puede tratar de descubrir qué les motiva a escribir de un modo u otro y qué les reporta. Así como también, se puede observar cuál es la capacidad que tienen los alumnos para generar o modificar sus propios textos.

De ese modo, partiendo de lo que saben y de sus motivaciones se puede tratar de establecer un acercamiento entre los discentes y la literatura. Dado que se podrá trasladar al aula, aquellas actividades que les resultan más significativas y que permitirán emprender nuevos aprendizajes.

Ahora bien, si queréis obtener una información más detallada acerca de esta perspectiva educativa, os recomiendo que visualicéis la conferencia que Daniel Cassany realizó sobre este tema. Ya que mediante esta entrada, he tratado de reflejar las aportaciones más relevantes que ofreció, con lo cual, he pasado por alto diversos aspectos. 

Concretamente, esta conferencia se puede visualizara a través de dos enlaces:

Primera parte de la conferencia



Segunda parte de la conferencia





Grupo 3
Realizado por: Tania Orts


Cooperando de Manera Individual


Todos nosotros, futuros maestros, estamos aprendiendo una cierta diversidad de conocimientos que pretendemos en algún momento poner en práctica.

Un aspecto que todo el mundo nos vende como imprescindible en las aulas es el Aprendizaje Cooperativo o, en su defecto, defiende el Aprendizaje Colaborativo.

Mi reflexión surge ante el hecho de que para hacernos ver la importancia de este tipo de aprendizaje, nos hacen partícipes del mismo. De modo que seamos nosotros quienes trabajen de esta manera. Opción práctica y útil, ya que es más fácil aplicar algo que conoces de primera mano.

La pregunta es: ¿realmente sabemos lo qué es el Aprendizaje Cooperativo y lo que conlleva? ¿Y la diferencia de éste con el Aprendizaje Colaborativo?

Y no sólo eso… ¿realmente sabemos trabajar en grupo, ya sea de manera cooperativa o colaborativa?

Ante la primera pregunta he considerado interesante buscar información sobre el tema, y por eso os facilito un documento sobre este tipo de Aprendizaje, elaborado por el Servicio deInnovación Educativa de la Universidad Politécnica de Madrid.

En cuanto a la segunda cuestión me arriesgaré afirmando que no. La mayoría de nosotros no sabe trabajar en grupo, sí, hacemos algo similar. Pero, en realidad, sólo unos pocos tienen la capacidad de trabajar de ese modo.  Por supuesto, esto es un problema, porque, ¿cómo fomentas algo que tú mismo no sabes llevar a cabo?


Por ello, os animo a reflexionar y a ser conscientes de ver en qué consiste el verdadero trabajo en grupo e intentar adaptarse a las situaciones. No digo que cambiemos nuestras formas de ser, ya que el liderazgo en muchas personas es innato y les dificulta esta forma de trabajo; pero sí la forma de actuar, teniendo en cuenta las opiniones del resto del grupo y las críticas que nos puedan ofrecer, pues debemos tener en cuenta que en un trabajo en grupo todos los miembros trabajan con el mismo fin: obtener el mejor resultado.




Grupo 3.
Realizado por: Valeria Raserón

Un género aparentemente inalcanzable

Desde hace décadas, el género literario que apenas es leído por una minoría es, como bien sabemos todos, el género lírico. La cuestión es ¿cómo puede ser que esta situación no haya cambiado a lo largo de los años y que siga perpetuándose con el paso del tiempo?

Da la sensación de que esta situación se ha convertido en un hecho universal e inamovible. Como si el género lírico fuese inalcanzable y sólo unas cuantas personas tuviesen el don para comprenderlo y disfrutarlo.

Sin duda alguna, esta visión es del todo errónea. Pero sobre todo, resulta preocupante y alarmante ya que denota que las escuelas, en todo este tiempo, no han contribuido a vencer este tipo de concepción o similares. Más bien, todo lo contrario.

Las escuelas han reforzado esta idea a través de la metodología empleada. Una metodología, basada en un enfoque estructuralista e historicista, que limita el aprendizaje a estudiar y a analizar una gran cantidad de aspectos acerca del poema. Ocasionando de ese modo, que el alumnado no pueda valorar ni disfrutar, realmente, de un poema en su totalidad.

Así pues, como futuros docentes es nuestro deber emplear nuevos enfoques metodológicos que contribuyan a un aprendizaje más significativo y que fomenten la lectura poética. Para ello, será necesario emplear una gran variedad de recursos, de herramientas y de actividades que despierten en los alumnos la curiosidad por conocer, valorar e interpretar, por ellos mismos, cuál puede ser el sentido figurado de un poema. Al mismo tiempo que permiten que los alumnos adquieran las destrezas necesarias para desenvolverse con éxito en la lectura de este género literario.

Mediante tales actuaciones, indudablemente, se logrará despertar un mayor interés sobre el mundo poético, acabando así con concepciones erróneas y fomentando futuros lectores de poesía; con el fin de que no sea una minoría quien se beneficie de este género literario, sino todo el mundo.

Dicho todo esto, a continuación, os ofrezco la posibilidad de obtener más información acerca de este tema, a través de los siguientes enlaces:


Este primer enlace se vincula con un artículo de Isabel Tejerina. Mediante éste, podréis analizar  una serie de principios que debemos tener en cuenta a la hora de trabajar con la poesía y algunas actividades para trabajarlas en el aula.


Mientras que este segundo enlace, os remitirá a una página web, mediante la cual se puede descargar una unidad didáctica muy completa sobre cómo trabajar la poesía en el aula.


Grupo 3.
Realizado por: Tania Orts

lunes, 28 de octubre de 2013

Escribamos, leamos... ¡seamos creativos!


En mi entrada anterior quise destacar la importancia de aprender a escribir escribiendo. Pues, en mi opinión, si queremos que los alumnos escriban correctamente y que desarrollen una conciencia ortográfica, deben leer y escribir constantemente.

Es decir, la ortografía y la escritura se asimilan leyendo textos y produciéndolos, con la finalidad de poder comparar y reflexionar sobre lo observado y lo elaborado. Considero que es así como realmente se logra asentar la escritura y las reglas de ortografía.

Seamos sinceros, ¿sirve de algo aprenderse de memoria esos recuadros amarillos con las reglas de ortografía y luego rellenar palabras con huecos, o asimilamos mejor poniendo en práctica mediante la escritura y comparando mediante la lectura?

En la mente quedan olvidados esos recuadros amarillos, salvo algunos que los maestros nos grabaron a fuego, y si lo analizamos, escribimos por inercia porque las palabras las hemos escrito antes o las hemos leído.

Pues bien, investigando sobre cómo fomentar la escritura en los Centros Escolares he llegado hasta un proyecto de innovación educativa bastante interesante. En este se desarrolla la escritura, la lectura, la búsqueda de información, el uso de las TIC y la creatividad, junto a otros muchos aspectos.

Este proyecto se llama Las weblogs como herramienta educativa:taller cooperativo de escritura creativa. En el enlace del título podéis acceder al proyecto completo. No obstante, también os ofrezco esta Presentación dónde se destacan las características más relevantes.


Espero que os sirva de utilidad.


Grupo 3.
Realizado por Valeria Raserón.

Aprender a Escribir Escribiendo


Primer día de Colegio… El maestro entra en el aula y tras un cordial saludo sus primeras palabras son: “Hacedme una redacción sobre vuestro verano”. Los alumnos no ponen pegas, unos más animados que otros, algunos ilusionados por narrar todos los acontecimientos vividos, otros más pensativos intentado imaginar qué historia le pueden contar al maestro… Pero, al final, todos entregan sus redacciones. Redacciones que el maestro corregirá y llenará de marcas rojas señalando las faltas de ortografía, para después colocar en la esquina superior de la hoja una nota. En el mejor de los casos, en lugar de una nota, hará que los alumnos escriban 10 veces cada falta de ortografía, en el peor, hará ambas cosas.

Van pasando los días en el Instituto, donde la situación no mejora. Nos mandan redacciones y copias a mansalva, más copias que redacciones. Los profesores meterán miedo a los alumnos indicando que aquellos que superen un número determinado de faltas, suspenderán.

Por fin, quien haya tenido esa suerte se encontrará sentado en un aula de la Universidad. Ilusionado por el primer día, recibirá la primera tarea del docente: “Para mañana deberéis traer hecha esta práctica con los siguientes apartados… Y lo quiero redactado”. Tras esa última indicación, el alumno comienza a temblar, la ilusión se desvanece y el miedo hace mella en él. “¿Cómo redactará esa práctica? ¿Estará a la altura? ¿Hará el ridículo?” Por supuesto, estas preguntas se las formulará aquel que tenga una mínima preocupación, también habrá quien no tenga problemas en entregar un trabajo de cualquier manera.

En definitiva… ¿qué es lo que observamos?

Al principio de nuestra etapa escolar los alumnos desean expresarse, ya sea de manera más realista o más imaginativa, pero lo que los niños quieren es que les escuchen y les presten atención. Pero si tras seis años únicamente escriben redacciones para que el maestro les diga lo mal que escriben las palabras su ilusión caerá en saco roto y sus ganas por escribir y expresarse se desvanecerán.

Es así como en la Educación Secundaria los alumnos han llegado sin motivación ni ganas por expresarse, porque saben que siempre habrá errores y que dará igual las ideas que transmitan, el maestro sólo corregirá esa tilde o esa “hache”.

Y es entonces cuando al llegar a la Universidad el alumno se da cuenta de que todos le han intentando enseñar a no cometer faltas de ortografía, pero que nadie a lo largo de 12 años le ha enseñado a escribir, y lo peor es que continúa cometiendo esos errores. Aun así el alumno lucha por intentar hacerse entender entre un mar de dudas e ideas, preocupado por cómo escribir tal cosa y por evitar tal falta, y a pesar de eso tiene que escuchar comentarios sobre… “los estudiantes universitarios no saben escribir”.

¿No saben escribir? ¿Seguro? O… ¿no les han enseñado a escribir? Tal vez el problema haya sido que nadie se ha molestado nunca en explicarles qué es la escritura, la importancia de expresarse con corrección para que la comunicación no falle y, todavía más importante, incentivarles a escribir.

Escribir cualquier cosa. Da igual. Eso no tiene importancia. Pero si escribes, aprendes a escribir. Y sí, la conciencia ortográfica hay que desarrollarla, pero si logras tener alumnos sin errores en la escritura pero que no saben expresarse por escrito… tu trabajo no habrá servido para nada.

Estas reflexiones las he obtenido a lo largo de cuatro largos años de carrera, en los que he observado atentamente los escritos de diferentes compañeros y los míos propios.

Posiblemente lo que más me indigne es que el sistema educativo funcione como una fábrica.  Siempre se culpa al producto resultante de ser fallido o defectuoso, pero no observan si el proceso de elaboración también tiene algún defecto.

Me ha llamado sumamente la atención un vídeo-documental en el que se habla sobre la Escuela de Escritura, instaurada en la Universidad de Alcalá de Henares. Una iniciativa curiosa y a valorar. No obstante, si se trabajara correctamente la escritura desde los inicios de la escolaridad, este tipo de escuela no sería necesario.

Espero que lo disfrutéis.




Como apunte, quisiera indicar que este vídeo forma parte de un programa llamado  Anaqueles Ocultos, con página web propia y que se dedica a hacer documentales cortos muy interesantes de tema de actualidad. Os lo recomiendo enormemente.



Grupo 3.
Realizado por: Valeria Raserón.

¡Para Reflexionar!


¡Hola a todos los docentes y futuros maestros!

A continuación, quisiera compartir con todos vosotros una película documental que pretende hacernos conscientes de una nueva visión de la educación y nos invita, además, a cuestionarnos si el modelo educativo de hoy en día, concretamente el existente en España y América Latina, es el más adecuado.


Esta película detalla muchas desventajas de la manera de enseñar y educar que se emplea actualmente. No obstante, no nos ofrece, o al menos no lo hace de una forma clara, las alternativas que ellos proponen, por ello quiero destacar que considero que es un vídeo destinado más a la reflexión del espectador, y que seamos conscientes que cada persona es diferente y por tanto aprenderá de una manera distinta.




Grupo 3.
Realizado por Javier Rosique.

domingo, 27 de octubre de 2013

Compartiendo experiencias y reflexiones

El año pasado durante el período de prácticas, todos, en mayor o menor medida, pudimos experimentar diferentes situaciones que nos permitieron reflexionar sobre nuestra labor como docentes. Mediante esta entrada, me propongo compartir con todos vosotros una de estas experiencias.

En una clase de tercero de Primaria los alumnos tuvieron que redactar un cuento a partir de las siguientes premisas: primero tenían que realizar una lluvia de ideas para decidir de qué trataría el cuento. Después tenían que ordenar la información para estructurar el cuento en introducción, nudo y desenlace. Y por último, debían revisar lo que habían escrito.

Así pues, a raíz de estas indicaciones un alumno escribió la siguiente historia:
“*Abia una vez un *dragon *yamado Felipo que *tenia una casa en las montañas y *vivia con su abuela la dragona porque no *tenia padres, pero *tenia dos mejores amigos Pepote el oso y Luna la oveja. Felipo Luna y Pepote eran muy buenos amigos y *vivian muchas aventuras los tres, un *dia Pepote *ayudo a Felipo a salir de un *ollo porque *callo cuando *ivan mirando las nubes para ver un *avión, fue muy divertido y *tambien fue muy divertido cuando ellos estaban jugando a piratas y Pepote *salto a un charco y se *mojo todo. Pero un *dia Felipo se puso muy muy triste porque Pepote el oso y Luna la oveja *icieron una fiesta y no le *digeron nada a Felipo. Ese *dia  a Felipo *tambien le fallaron  sus amigos.”

¿Qué observáis en este cuento?; ¿Qué es lo que más os llama la atención?

De manera general, se puede deducir que las respuestas oscilaran entorno a la falta de estructuración del cuento y a la gran cantidad de errores ortográficos que el alumno ha cometido.

Sin embargo, la tutora del alumno no sólo valoró tales aspectos sino que también analizó la historia que estaba contando. De esta manera, pudo reconocer y comprender cuáles eran los sentimientos del niño ya que detectó e identificó, claramente, que se estaba proyectando a través de sus personajes. Puesto que la maestra conocía de antemano que el alumno tenía dos amigos y que pasaba la mayor parte de su tiempo con su abuela. Por tanto, a través del cuento observó como el niño se sentía defraudado o desilusionado tanto con los amigos, como con otra gente.

Así pues, mediante esta situación pude comprobar que resulta fundamental conocer a  los alumnos. Dado que si la profesora no hubiese conocido cuál era la situación del niño, posiblemente, no se habría percatado de sus emociones.

Pero sobretodo, pude reflexionar sobre la importancia de analizar y valorar en las composiciones de los alumnos, no sólo cómo se expresan sino también qué expresan. Pues en ocasiones los niños pueden plasmar, a la vez que ocultar sus sentimientos, a través de las palabras, a través de sus escritos; con lo cual, si prestamos atención a este hecho, tal vez, podamos conocer el trasfondo emocional de un niño y comprender, de ese modo, su conducta o su actitud.


Grupo 3.
Realizado por Tania Orts.

Nuevas Ideas para Nuevos Alumnos


Nuevas generaciones, nuevos alumnos, nuevos pensamientos, nuevas formas de entender el mundo, nuevas fuentes de información… En la actualidad, cada día hay más novedades en la sociedad y, por supuesto, todas ellas afectan a la Educación.

La mayoría de personas son conscientes de esta evolución y de los cambios que conlleva, de este modo surgen nuevos enfoques metodológicos, nuevos tipos de actividades e, incluso, nuevas clases de maestros.

Pero, ¿realmente esto ha logrado mejorar la educación?

Veréis, la mayoría de expertos ha observado las novedades de nuestra sociedad, ha intentado comprenderlas y ha tratado de adaptarse a la nueva escuela. No obstante, ¿es cierto que la escuela ha procurado adaptarse a los nuevos alumnos que llenan las aulas? ¿O en realidad ha disfrazado los métodos que todos conocían e intenta que sea el alumno el que se adapte a formas  del pasado?

He intentado meditar bastante sobre este asunto y es cierto que el mundo ha cambiado, y que las nuevas generaciones han crecido con esas novedades. Pero las mentes que siguen ancladas en el pasado todavía no se han dado cuenta que al igual que cada persona aprende de un modo, cada generación también lo hace.

No podemos pretender que un alumno con acceso a todo tipo de información se interese por un libro de texto que no le ofrece ni la mitad de lo que obtiene con pulsar una tecla de su ordenador. A día de hoy el alumnado que accede a las escuelas tiene una forma propia de aprender, que es posible que todavía no lleguemos a comprender con facilidad.

Debemos actualizar nuestra manera de pensar, para llegar a comprender mejor la forma en que lo hacen los alumnos. De este modo, podremos enseñarles de la mejor de las maneras para que la educación, y con ella el proceso de enseñanza/aprendizaje, no sea un fracaso.

Con tal de ilustrar estas ideas y reflexiones, os propongo el visionado de un vídeo sobre una conferencia a manos de Gonzalo Frasca. Éste, a través de los videojuegos, nos intenta explicar la manera de pensar y aprender de las nuevas generaciones.


Espero que os guste.



Grupo 3
Realizado por Valeria Raserón