Se habla muchas veces de la
formación integral que deben recibir nuestros alumnos pero es de todos
sabido que en la mayoría de las escuelas consideran esta simplemente como un
mero aprendizaje de contenidos. No se considera al niño como un
interlocutor activo que nos aporta su identidad, su historia, sus
conocimientos; en definitiva: su vida. No se tiene en cuenta que son personas
que piensan, que tienen sentimientos, que actúan, que se sienten parte del
mundo desde el momento que nacen, que buscan explicaciones y construyen
teorías, que descubren a los demás y los necesitan para conocer, para querer y
quererse.
Sin tener en cuenta todos estos
aspectos es imposible que se dé un verdadero aprendizaje significativo,
el conocimiento de uno mismo, de las propias emociones y de su regulación
y el establecimiento de relaciones personales empáticas y constructivas con los
demás se tiene que realizar conjuntamente con la formación racional.
Por todo esto, es necesario que en
las escuelas se ponga en práctica la Educación Emocional. El área de Lengua y
Literatura puede contribuir organizando por ejemplo, Talleres de creación
literaria en los que los alumnos usen el lenguaje para representar y recrear la
realidad, expresen sus sentimientos, emociones, vivencias, etc. de una manera
propia, personal y exclusiva. Con esta propuesta, se fomentará además la
adquisición de la competencia comunicativa de nuestro alumnado.
El siguiente vídeo muestra el
ejemplo de un colegio en el que se está trabajando ya la Inteligencia
Emocional. Además, explica la importancia de trabajarla y se dan propuestas de
cómo hacerlo.
¡Espero que os guste el vídeo y os
haga reflexionar!
Primer día de Colegio… El maestro entra
en el aula y tras un cordial saludo sus primeras palabras son: “Hacedme una
redacción sobre vuestro verano”. Los alumnos no ponen pegas, unos más animados
que otros, algunos ilusionados por narrar todos los acontecimientos vividos,
otros más pensativos intentado imaginar qué historia le pueden contar al
maestro… Pero, al final, todos entregan sus redacciones. Redacciones que el
maestro corregirá y llenará de marcas rojas señalando las faltas de ortografía,
para después colocar en la esquina superior de la hoja una nota. En el mejor de
los casos, en lugar de una nota, hará que los alumnos escriban 10 veces cada falta
de ortografía, en el peor, hará ambas cosas.
Van pasando los días en el Instituto,
donde la situación no mejora. Nos mandan redacciones y copias a mansalva, más
copias que redacciones. Los profesores meterán miedo a los alumnos indicando
que aquellos que superen un número determinado de faltas, suspenderán.
Por fin, quien haya tenido esa suerte se
encontrará sentado en un aula de la Universidad. Ilusionado por el primer día,
recibirá la primera tarea del docente: “Para mañana deberéis traer hecha esta
práctica con los siguientes apartados… Y lo quiero redactado”. Tras esa última
indicación, el alumno comienza a temblar, la ilusión se desvanece y el miedo
hace mella en él. “¿Cómo redactará esa práctica? ¿Estará a la altura? ¿Hará el
ridículo?” Por supuesto, estas preguntas se las formulará aquel que tenga una
mínima preocupación, también habrá quien no tenga problemas en entregar un
trabajo de cualquier manera.
En definitiva… ¿qué es lo que observamos?
Al principio de nuestra etapa escolar los
alumnos desean expresarse, ya sea de manera más realista o más imaginativa,
pero lo que los niños quieren es que les escuchen y les presten atención. Pero si
tras seis años únicamente escriben redacciones para que el maestro les diga lo
mal que escriben las palabras su ilusión caerá en saco roto y sus ganas por
escribir y expresarse se desvanecerán.
Es así como en la Educación Secundaria
los alumnos han llegado sin motivación ni ganas por expresarse, porque saben
que siempre habrá errores y que dará igual las ideas que transmitan, el maestro
sólo corregirá esa tilde o esa “hache”.
Y es entonces cuando al llegar a la
Universidad el alumno se da cuenta de que todos le han intentando enseñar a no
cometer faltas de ortografía, pero que nadie a lo largo de 12 años le ha
enseñado a escribir, y lo peor es que continúa cometiendo esos errores. Aun así
el alumno lucha por intentar hacerse entender entre un mar de dudas e ideas,
preocupado por cómo escribir tal cosa y por evitar tal falta, y a pesar de eso
tiene que escuchar comentarios sobre… “los estudiantes universitarios no saben
escribir”.
¿No saben escribir? ¿Seguro? O… ¿no les
han enseñado a escribir? Tal vez el problema haya sido que nadie se ha
molestado nunca en explicarles qué es la escritura, la importancia de
expresarse con corrección para que la comunicación no falle y, todavía más
importante, incentivarles a escribir.
Escribir cualquier cosa. Da igual. Eso no
tiene importancia. Pero si escribes, aprendes a escribir. Y sí, la conciencia
ortográfica hay que desarrollarla, pero si logras tener alumnos sin errores en
la escritura pero que no saben expresarse por escrito… tu trabajo no habrá
servido para nada.
Estas reflexiones las he obtenido a lo
largo de cuatro largos años de carrera, en los que he observado atentamente los
escritos de diferentes compañeros y los míos propios.
Posiblemente lo que más me indigne es que
el sistema educativo funcione como una fábrica. Siempre se culpa al producto resultante de ser
fallido o defectuoso, pero no observan si el proceso de elaboración también
tiene algún defecto.
Me ha llamado sumamente la atención un
vídeo-documental en el que se habla sobre la Escuela de Escritura, instaurada
en la Universidad de Alcalá de Henares. Una iniciativa curiosa y a valorar. No
obstante, si se trabajara correctamente la escritura desde los inicios de la
escolaridad, este tipo de escuela no sería necesario.
Espero que lo disfrutéis.
Como apunte, quisiera indicar que este
vídeo forma parte de un programa llamado
Anaqueles Ocultos, con página web propia y que se dedica a hacer
documentales cortos muy interesantes de tema de actualidad. Os lo recomiendo
enormemente.
El
artículo “El taller de creación como estrategia de iniciación literaria” del
autor Amando López Valero expone las siguientes ideas principales:
En
primer lugar, la relación existente entre educación y sociedad siendo esta
última la que marca los objetivos que se deben lograr y la metodología a
utilizar. Se resalta el uso de los diferentes lenguajes como instrumentos
imprescindibles para conseguir esos objetivos, siendo el esencial el verbal,
por eso la función principal de toda Lengua es la comunicativa. Por este
motivo, se defiende que los educadores deben conseguir que sus alumnos
adquieran la competencia comunicativa mediante un enfoque centrado en la
expresión y compresión y próximo a los intereses del alumnado.
En
segundo lugar, se explica cómo ha sido el proceso de enseñanza-aprendizaje de
la Literatura a lo largo de los años, basado en aprendizajes memorísticos de
vidas y obras de autores destacados que han acabado generando un desinterés por
la Literatura. Con el fin de modificar esta visión, se cree necesario utilizar
un modelo de enseñanza crítico que permita despertar la imaginación y la
creatividad del alumnado.
Posteriormente,
se propone el Taller de Lengua y Literatura como alternativa metodológica, mostrando
sus beneficios en la enseñanza de la Lengua, siendo algunos de ellos que el
alumno se convierte en protagonista de su propio aprendizaje, permite la
espontaneidad, mejora las habilidades sociales, creativas y comunicativas, etc.
Además, la evaluación es formativa siendo cada alumno el que va configurando su
propia valoración. Se resalta que para que esto se lleve a cabo, todo tendrá
que estar programado sin caer en la improvisación.
Del
mismo modo, se especifica que con esta propuesta los alumnos aprenden a
utilizar la Lengua como vehículo de comunicación y a conocer, crear y recrear
textos literarios mediante actividades de expresión y comprensión oral y
escrita.
Por
otra parte, se hace referencia a que existen una serie de obstáculos que
provocan cierta resistencia por parte del profesorado a aplicar esta propuesta,
como pueden ser: masificación de aulas, temarios amplios, temor al desorden que
pueda derivarse de este tipo de actividades, etc.
Finalmente,
se habla de las posibilidades que ofrece el realizar un taller de creación
literaria en el que los alumnos hagan sus propias creaciones a partir de sus
capacidades. Al sentirse parte de la producción literaria, querrán enriquecerse
con las aportaciones de otros autores y comenzarán a interesarse por las obras
literarias, aproximándose así a la Literatura.
A continuación, quisiera compartir con
todos vosotros una película documental que pretende hacernos conscientes
de una nueva visión de la educación y nos invita, además, a cuestionarnos
si el modelo educativo de hoy en día, concretamente el existente en España y América
Latina, es el más adecuado.
Esta película detalla muchas desventajas
de la manera de enseñar y educar que se emplea actualmente. No obstante, no nos
ofrece, o al menos no lo hace de una forma clara, las alternativas que ellos
proponen, por ello quiero destacar que considero que es un vídeo destinado más
a la reflexión del espectador, y que seamos conscientes que cada persona es
diferente y por tanto aprenderá de una manera distinta.
El año
pasado durante el período de prácticas, todos, en mayor o menor medida, pudimos
experimentar diferentes situaciones que nos permitieron reflexionar sobre
nuestra labor como docentes. Mediante esta entrada, me propongo compartir con
todos vosotros una de estas experiencias.
En una
clase de tercero de Primaria los alumnos tuvieron que redactar un cuento a
partir de las siguientes premisas: primero tenían que realizar una lluvia de
ideas para decidir de qué trataría el cuento. Después tenían que ordenar la
información para estructurar el cuento en introducción, nudo y desenlace. Y por
último, debían revisar lo que habían escrito.
Así
pues, a raíz de estas indicaciones un alumno escribió la siguiente historia:
“*Abia una vez un *dragon *yamado Felipo que
*tenia una casa en las montañas y *vivia con su abuela la dragona porque no
*tenia padres, pero *tenia dos mejores amigos Pepote el oso y Luna la oveja.
Felipo Luna y Pepote eran muy buenos amigos y *vivian muchas aventuras los
tres, un *dia Pepote *ayudo a Felipo a salir de un *ollo porque *callo cuando
*ivan mirando las nubes para ver un *avión, fue muy divertido y *tambien fue
muy divertido cuando ellos estaban jugando a piratas y Pepote *salto a un charco
y se *mojo todo. Pero un *dia Felipo se puso muy muy triste porque Pepote el
oso y Luna la oveja *icieron una fiesta y no le *digeron nada a Felipo. Ese
*dia a Felipo *tambien le fallaron sus amigos.”
¿Qué observáis
en este cuento?; ¿Qué es lo que más os llama la atención?
De
manera general, se puede deducir que las respuestas oscilaran entorno a la
falta de estructuración del cuento y a la gran cantidad de errores ortográficos
que el alumno ha cometido.
Sin
embargo, la tutora del alumno no sólo valoró tales aspectos sino que también analizó
la historia que estaba contando. De esta manera, pudo reconocer y comprender
cuáles eran los sentimientos del niño ya que detectó e identificó, claramente,
que se estaba proyectando a través de sus personajes. Puesto que la maestra
conocía de antemano que el alumno tenía dos amigos y que pasaba la mayor parte
de su tiempo con su abuela. Por tanto, a través del cuento observó como el niño
se sentía defraudado o desilusionado tanto con los amigos, como con otra gente.
Así
pues, mediante esta situación pude comprobar que resulta fundamental conocer a los alumnos. Dado que si la profesora no
hubiese conocido cuál era la situación del niño, posiblemente, no se habría
percatado de sus emociones.
Pero
sobretodo, pude reflexionar sobre la importancia de analizar y valorar en las
composiciones de los alumnos, no sólo cómo se expresan sino también qué
expresan. Pues en ocasiones los niños pueden plasmar, a la vez que ocultar sus
sentimientos, a través de las palabras, a través de sus escritos; con lo cual,
si prestamos atención a este hecho, tal vez, podamos conocer el trasfondo
emocional de un niño y comprender, de ese modo, su conducta o su actitud. Grupo 3. Realizado por Tania Orts.
Como
futuros docentes, cuantos más materiales didácticos tengamos a nuestro alcance, más
facilidades tendremos a la hora de impartir nuestras clases. Por tanto, he
considerado oportuno compartir con todos vosotros la unidad didáctica que
diseñé en esta asignatura. Espero que os pueda resultar útil en algún momento dado .
Nuevas generaciones, nuevos alumnos,
nuevos pensamientos, nuevas formas de entender el mundo, nuevas fuentes de
información… En la actualidad, cada día hay más novedades en la sociedad y, por
supuesto, todas ellas afectan a la Educación.
La mayoría de personas son conscientes de
esta evolución y de los cambios que conlleva, de este modo surgen nuevos
enfoques metodológicos, nuevos tipos de actividades e, incluso, nuevas clases
de maestros.
Pero, ¿realmente esto ha logrado mejorar
la educación?
Veréis, la mayoría de expertos ha
observado las novedades de nuestra sociedad, ha intentado comprenderlas y ha
tratado de adaptarse a la nueva escuela. No obstante, ¿es cierto que la escuela
ha procurado adaptarse a los nuevos alumnos que llenan las aulas? ¿O en
realidad ha disfrazado los métodos que todos conocían e intenta que sea el
alumno el que se adapte a formas del pasado?
He intentado meditar bastante sobre este
asunto y es cierto que el mundo ha cambiado, y que las nuevas generaciones han
crecido con esas novedades. Pero las mentes que siguen ancladas en el pasado
todavía no se han dado cuenta que al igual que cada persona aprende de un modo,
cada generación también lo hace.
No podemos pretender que un alumno con
acceso a todo tipo de información se interese por un libro de texto que no le
ofrece ni la mitad de lo que obtiene con pulsar una tecla de su ordenador. A
día de hoy el alumnado que accede a las escuelas tiene una forma propia de
aprender, que es posible que todavía no lleguemos a comprender con facilidad.
Debemos actualizar nuestra manera de
pensar, para llegar a comprender mejor la forma en que lo hacen los alumnos. De
este modo, podremos enseñarles de la mejor de las maneras para que la educación, y con ella el proceso de enseñanza/aprendizaje, no sea un fracaso.
Con tal de ilustrar estas ideas y
reflexiones, os propongo el visionado de un vídeo sobre una conferencia a manos
de Gonzalo Frasca. Éste, a través de los videojuegos, nos intenta explicar la
manera de pensar y aprender de las nuevas generaciones.
Bueno, como bien sabéis, todos los alumnos de la asignatura Didáctica de la Lengua y la Literatura, hemos tenido que elaborar una unidad didáctica individual.
Tras la realización de esta práctica he considerado el hecho de subirla al blog para compartirla como un material más con todo vosotros y con aquellas personas a quien pueda interesar. Espero que os ayude y os sea de utilidad.
En
primer lugar, se señala que las relaciones entre la televisión, el cine y la
literatura se perciben a través de: la presencia de la literatura infantil y
juvenil en la televisión, las adaptaciones cinematográficas y a través del
hipertexto de las obras.
En
segundo lugar, se expone que la televisión, como principal proveedor de relatos,
cambia el modo de concebir la lectura. Dado que ésta, modifica nuestros
pensamientos ideológicos y nuestras estructuras cognitivas. Este hecho, influye
directamente en la enseñanza de la literatura. Por ello, se debe investigar
sobre cómo contribuye la televisión y el cine en el desarrollo de la
competencia lecto-literaria.
Por
otra parte, se especifica que tanto los programas televisivos como las
películas, por lo general, están diseñados y estructurados para fomentar el
hábito consumista entre los jóvenes. Al mismo tiempo que configuran nuestra
manera de observar y de entender la realidad.
Del
mismo modo, se argumenta que la televisión y el cine constituyen una
herramienta para trabajar los textos literarios con el alumnado y un medio para
alcanzar los siguientes objetivos literarios: objetivos afectivos, objetivos
cognitivos y objetivos discursivos. Pues a raíz de estos medios de comunicación,
se pueden establecer toda una serie de reflexiones que nos permitirán
identificar nuestras competencias y consecuentemente, lograr la consecución de
dichos objetivos.
Seguidamente,
se explica que el estudio de la literatura a partir de la comparación de
diferentes obras resulta interesante.
Puesto que permite observar y analizar los cambios históricos y culturales que influyen
en los textos literarios. De este modo, se puede contemplar cómo una misma obra
adaptada a diversos tiempos, adopta diferentes matices en cuanto a la ideología
que transmite y a su forma de narrar. Además, tales reflexiones permitirán
contemplar la influencia que ejerce el cine y la televisión sobre estas obras.
Posteriormente,
se indica que con la finalidad de que el alumnado adquiera una visión y una
valoración crítica sobre los tópicos literarios, se deben trabajar diferentes
textos que aborden un mismo tópico pero tratado desde diferentes perspectivas. Además,
trabajar mediante estos temas puede ser una manera de aproximarlos al mundo
literario, estableciendo relaciones con los relatos televisivos y
cinematográficos.
Por
último, se hace hincapié en dos ideas: que los relatos audiovisuales promueven
una cultura de consumo y que resulta enriquecedor debatir y analizar tales
influencias en el aula.
El artículo “La animación a la lectura desde edades tempranas” de Pedro César Cerrilllo Torremocha hace mención a la
manera tan sorprendente en que la sociedad ignora y resta importancia a los
aficionados a la lectura, a pesar de que en los últimos años se ha observado un
aumento considerable de lectores.
Así pues, se debe recordar que leer es
una actividad cognitiva que implica gran esfuerzo, por tanto, la verdadera
lectura es voluntaria. Por desgracia, en las escuelas es donde se inician las
lecturas obligatorias, vistas como una imposición y un ejercicio más a
realizar. Este hecho provoca que leer quede relegado a un segundo plano, siendo
sustituido por otro tipo de actividades de ocio.
Es en este punto cuando se hace notar lo
imprescindible que es la convivencia entre lectura obligatoria y lectura voluntaria.
Aunque, por supuesto, no es una tarea sencilla, precisamente.
De este modo, se nos plantea una escuela
que manda lecturas obligatorias con tal de promocionar el hábito lector entre
los alumnos, aunque su misión sea desarrollar la competencia lectora. El
colegio no tiene por qué hacerse cargo de toda la responsabilidad, lo cierto es
que el verdadero hábito lector nace en el hogar, se crea en el núcleo familiar,
siendo incentivado con el ejemplo. Por supuesto, las escuelas reforzarán este
hábito un poco más tarde y las bibliotecas continuarán participando en esta
misión.
Estas ideas derivan en la importancia de la
existencia de la animación lectora. Sin embargo, no se debe olvidar que es una
actividad que requiere reflexión, no basta, únicamente, con plantear la lectura
como un juego. La animación lectora necesita ser libre, con libros adecuados,
de calidad y completos, y que la experiencia obtenida se comparta entre los
lectores. Además, es imprescindible ayudarse de la sociedad y de actividades
culturales, yendo un poco más allá y empleando, así, la promoción de la
lectura.
Por tanto, se requiere de actividades de
animación y promoción lectora, habiéndose iniciado a los futuros lectores en
buenos hábitos entre sus familiares, logrando además una combinación entre las
lecturas voluntarias y las obligatorias con el único fin de lograr ciudadanos
críticos, alfabetizados y con buena competencia comunicativa, que es lo que la
sociedad verdaderamente precisa.